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Tenía pendiente colgar algunas de las fotos que hicimos durante las firmas en la Feria del Libro de Madrid, así que aquí las tenéis. Atendiendo al diverso perfil de los lectores que me visitaron, está claro que las tramas oscuras no son patrimonio exclusivo de ninguna edad. Como tiene que ser.

 

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ATENCIÓN CORREOS PENDIENTES:  Poco a poco me voy poniendo al día respondiendo a los correos que me enviáis. Os pido paciencia, no tardaréis muchos días más en recibir mi contestación. ¡Gracias por vuestra comprensión! 

 

 

  

Hola a todos. Mi intención era haberos facilitado antes esta información, pero -ya perdonaréis- al final no he podido hacerlo antes. En cualquier caso, aquí tenéis los momentos y lugares donde voy a firmar de este fin de semana (todas las casetas se ubican en la Plaza Aragón y Paseo de la Independencia): 

Viernes 13 de junio: 19,00h-21,00h: Stand de la librería París.

Sábado 14 de junio: 12,00h-14,00h: Stand de Titirinela.

Domingo 15 de junio: 12,00h-14,00h: Stand de Librería General.

Domingo 15 de junio: 19,00h-21,00h: Stand de Librería Central.

Muchas gracias, y allí nos vemos.

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Ahora que mi agenda de viajes, firmas y encuentros me permite un ritmo más tranquilo, aprovecho para agredeceros a todos vuestro apoyo apasionado en la presentación oficial de La Puerta Oscura. No tengo palabras para describir el ambiente auténtico, entusiasta y multitudinario que se vivió allí. Para un autor pocas cosas son más emocionantes que poder compartir el tiempo y las ideas con quienes han disfrutado de sus historias hasta la última página, con quienes las han soñado, tal vez, llegando incluso más lejos en la recreación de las escenas. Porque un escritor jamás podrá competir con la arrolladora fuerza de la imaginación de cada uno de vosotr@s. Ahí radica la magia de leer.

Sigo recibiendo muchos correos de personas que acceden a la aventura de La Puerta Oscura, y a las que no defrauda lo que encuentran entre la penumbra de sus líneas. Constatar esas reacciones me sirve de valioso estímulo ahora que estoy trabajando en la segunda parte, que procuraré terminar lo antes posible.

Una de las cuestiones que me planteáis algunos es mi opinión sobre la fantasía épica en general, quizá por algunas declaraciones mías en las que hago una distinción entre mi historia y otras de corte más clásico (lo que incluye criaturas y escenarios muy conocidos por todos). La verdad es que no se me había ocurrido la posibilidad de que se pudiesen malinterpretar mis palabras -a veces se me olvida que, a fin de cuentas, los lectores no me conocen personalmente-, pero en cualquier caso matizar su contenido me resulta muy fácil: En ningún momento he pretendido menospreciar ningún tipo de historias a favor de otras; muy al contrario, me apasionan todo tipo de construcciones fantásticas, no tanto por lo mucho que he leído al respecto -Tolkien y un montón más como las crónicas y leyendas de la Dragonlance o La Espada de Joram, por ejemplo, las Memorias de Idhun, la saga de Geralt de Rivia …-, sino porque ya forman parte inseparable de momentos entrañables de mi vida. Elfos, dragones y otros muchos seres me han acompañado en veladas inolvidables a lo largo de bastantes años (y lo continúan haciendo), sirviéndome de inspiración. ¿Cómo renunciar a ellos? De hecho sigo leyendo novelas con tramas que utilizan esos bestiarios y esas ambientaciones. Lo único que pretendía aludiendo a La Puerta Oscura era reivindicar un tipo de fantasía que hasta ahora no ha tenido mucha repercusión aquí, la fantasía gótica, que incorpora criaturas y paisajes que resultan en cierto modo más novedosos en el panorama literario actual. Pero no olvidéis que todas estas historias beben de las mismas fuentes (incluyendo el terror), así que no tendría sentido que yo atacara el género.

Aclarado lo anterior, yo he de continuar narrando la inquietante ruta de La Puerta Oscura. Mi intención es que sigáis acompañándome, de manera inevitable, a lo largo de esta lúgubre travesía hacia las tinieblas…

 

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AGENDA DE LA PUERTA OSCURA

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Aunque todavía faltan por concretar algunos horarios y firmas, al menos puedo adelantar algo de información para que podáis organizaros. ¡A ver si nos vemos!

16 de abril 2008: Presentación de La Puerta Oscura. FNAC Pza España, Zaragoza. 19,30h.

22 de abril 2008: Presentación oficial SM La Puerta Oscura: Cines Grancasa, Zaragoza. (en torno a las 18,30h, pendiente de confirmar).

23 de abril 2008: Firma en Barcelona (San Jorge/San Jordi). Carpa de ABACUS: Paseo de Gracia, 19. (Junto al edificio de La Bolsa, Entre Diputación y Gran Vía). 18,00h-19,00h.

27-28-29 abril 2008: “Tour” de firmas por Salamanca, Valladolid, León y Burgos. He visitado los siguientes centros: I.E.S. de Villamayor y Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en Salamanca; I.E.S. Zorrilla y firma en Librería Oletum, en Valladolid; Colegio leonés y Colegio Sagrado Corazón, en León; firma en las librerías Hijos de Santiago Rodríguez y Amabar, en Burgos.    

31 de mayo 2008: Feria del libro de Madrid. Stand de Biblioketa, en Retiro. 12,00h-14,00h.

7 de junio 2008: Feria del libro de Madrid. Stand de SM, en Retiro. 12,00-14,00h.

8 de junio 2008: Feria del libro de Zaragoza.

Desde marzo hasta junio estoy visitando los siguientes centros de Zaragoza que han leído alguna de mis novelas: I.E.S. Santiago Hernández, Colegio Santa María del Pilar, I.E.S. Tiempos Modernos, Colegio Santa Ana, Colegio San Viator (Madrid), I.E.S. Andalán, Colegio La Anunciata, Colegio María Auxiliadora, Colegio Bajo Aragón-Marianistas, Colegio Molière, Colegio San Antonio.

HARRY POTTER VS PASCAL

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Harry Potter y La Puerta Oscura compartiendo estantería. Vaya pulso (un poco desproporcionado, ¿no?).

Ahora ya está claro. Durante meses se ha especulado en torno a la razón de por qué J. K. Rowling estaba tan decidida a aprovechar la séptima entrega de su joven mago para terminar definitivamente con la saga. Viendo esas estanterías de El Corte Inglés la conclusión resulta evidente: Rowling estaba al corriente de la llegada a las librerías de La Puerta Oscura, y atemorizada ante semejante pulso literario ha preferido eludir un enfrentamiento que no podía ganar, jeje. Finalizando la saga, no tendrá entonces que combatir con la 2ª y 3ª parte de La Puerta Oscura. Pero cuidado con matar personajes, J.K. Rowling, en la construcción de ese desenlace; porque es precisamente en el mundo de los muertos donde mejor se desenvuelve Pascal, el prota de La Puerta Oscura.

Ahora me dejo de bromas y me pongo serio: muchas gracias a todos por esa primera apuesta que supone adquirir La Puerta Oscura. Las ventas van muy bien y estoy recibiendo muchos correos electrónicos -que procuro contestar con bastante puntualidad- con comentarios muy positivos de lector@s. Incluso ya se ha creado un foro sobre la novela (mi agradecimiento a su joven administrador, a quien espero conocer en Madrid), que está dando sus primeros pasos -os animo a que la visitéis y participéis en ella- y cuya dirección ya he incluido en los links de esta web (http://la-puerta-oscura.mi-web.es/foro/index.php).  

Escribo para hacer disfrutar al lector, y nada hay más estimulante que poder comprobar que, de momento, estáis disfrutando de La Puerta Oscura como lo hice yo mientras construía sus páginas. Soñad esa historia, enriquecedla con vuestra imaginación.

Lo he repetido muchas veces: me parece muy valioso el poder compartir con todos vosotros/as la experiencia de leer mis libros y conocer de primera mano vuestras opiniones, sugerencias… etc. Eso no tiene precio para un autor. Confío en que podamos ir conociéndonos en las diferentes firmas que se preparan y que pronto os comunicaré desde aquí.

Un abrazo “oscuro”. Y a seguir leyendo…

 

 

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 Hace unos días me llegó por mensajero el primer ejemplar de la edición. Suena a tópico, pero el tener entre las manos, por fin, la novela editada, me sigue produciendo una íntima emoción. Pero es que, además, hay que reconocer que la novela ha quedado espectacular. El tipo de papel, los esqueletos con un ligero relieve, el marcapáginas en forma de verja gótica…  ¡Y, sobre todo, la historia contenida en ella!

El próximo lunes 10 de marzo ya estará en todas las librerías. Comenzará así la verdadera aventura, la de los lectores…

Como homenaje a un maestro, os dejo un texto de H. P. Lovecraft donde explica por qué se dedicó a escribir historias inquietantes…

 
NOTAS SOBRE EL ARTE
DE ESCRIBIR CUENTOS FANTÁSTICOS

H. P. Lovecraft

La razón por la cual escribo cuentos fantásticos es porque me producen una satisfacción personal y me acercan a la vaga, escurridiza, fragmentaria sensación de lo maravilloso, de lo bello y de las visiones que me llenan con ciertas perspectivas (escenas, arquitecturas, paisajes, atmósfera, etc.), ideas, ocurrencias e imágenes. Mi predilección por los relatos sobrenaturales se debe a que encajan perfectamente con mis inclinaciones personales; uno de mis anhelos más fuertes es el de lograr la suspensión o violación momentánea de las irritantes limitaciones del tiempo, del espacio y de las leyes naturales que nos rigen y frustran nuestros deseos de indagar en las infinitas regiones del cosmos, que por ahora se hallan más allá de nuestro alcance, más allá de nuestro punto de vista. Estos cuentos tratan de incrementar la sensación de miedo, ya que el miedo es nuestra más fuerte y profunda emoción y una de las que mejor se presta a desafiar los cánones de las leyes naturales. El terror y lo desconocido, están siempre relacionados, tan íntimamente unidos que es difícil crear una imagen convincente de la destrucción de las leyes naturales, de la alienación cósmica y de las presencias exteriores sin hacer énfasis en el sentimiento de miedo y horror. La razón por la cual el factor tiempo juega un papel tan importante en muchos de mis cuentos es debida a que es un elemento que vive en mi cerebro y al que considero como la cosa más profunda, dramática y terrible del universo, El conflicto con el tiempo es el tema más poderoso y prolífico de toda expresión humana.

Mi forma personal de escribir un cuento es evidentemente una manera particular de expresarme; quizá un poco limitada, pero tan antigua y permanente como la literatura en sí misma. Siempre existirá un número determinado de personas que tenga gran curiosidad por el desconocido espacio exterior, y un deseo ardiente por escapar de la morada-prisión de lo conocido y lo real, para deambular por las regiones encantadas llenas de aventuras y posibilidades infinitas a las que sólo los sueños pueden acercarse: las profundidades de los bosques añosos, la maravilla de fantásticas torres y las llameantes y asombrosas puestas de sol. Entre esta clase de personas apasionadas por los cuentos fantásticos se encuentran los grandes maestros -Poe, Dunsany, Arthur Machen, M. R. James, Algernon Blackwood, Walter de la Mare; verdaderos clásicos- e insignificantes aficionados, como yo mismo.
 

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LANZAMIENTO NACIONAL: 6 de marzo de 2008.

Editorial: SM.

Tirada inicial: 65.000 ejemplares.

www.lapuertaoscura.grupo-sm.com (operativa a partir del 10 de marzo de 2008)

Imagina siluetas de tumbas en la penumbra, el quejido helador de una losa deslizándose sobre la piedra hasta caer al suelo, entre la tierra removida. Todo bajo el resplandor metálico de la luna llena.

Imagina la noche extendiendo sus sombras amenazadoras sobre viejas mansiones de puertas rechinantes, sobre oscuros callejones que atraviesas a paso rápido, mientras notas el golpeteo inquietante de tus propias pisadas. Y su eco. No hay nadie cerca, estás solo. O a lo mejor no. Un ruido seco acaba de dejarse oír en las proximidades, una interferencia que no encaja con el desolado paisaje urbano que te rodea. ¿Hay alguien ahí?¿Hay algo ahí?
Escuchas el viento gemir, agitar las ramas susurrantes de esos grandes árboles cuyas siluetas retorcidas parecen inclinarse sobre ti, extendiendo sus extremidades nudosas para atraparte y hacerte desaparecer. Para siempre.
Sin testigos.Vuelves a percibir un ruido, esta vez más cerca. Y ese olor extraño y repugnante que te alcanza en oleadas sinuosas. Olor a corrupción, a carne putrefacta.Y sientes miedo. Presientes que la muerte viene a buscarte, ha enviado a un tenebroso emisario. Comienzas a sudar. Te encontrará. No puedes esconderte de la muerte.Queda todavía tanto hasta el amanecer…Esta es la atmósfera que se respira en La Puerta Oscura. Llega la noche, momento de adentrarse en esta historia, de iniciar la lectura de sus páginas y con ella un remoto viaje de pesadilla. Las aventuras que te marcan suelen describir largos trayectos, pero ninguno como este. Nadie puede concebir una distancia mayor, más infinita, que la que separa la vida de la muerte.Y, no obstante, ese es el viaje que se dispone a hacer, sin saberlo, el joven protagonista de La Puerta Oscura: Pascal. A quien conocerán como el Viajero.
Una ruta por la oscuridad, por las regiones más inhóspitas que ningún vivo puede visitar. El camino del Infierno, la senda de los Condenados. Un horizonte lúgubre que obligará a Pascal, a sus quince años, a enfrentarse no solo a peligros desconocidos sino a sus propios miedos. Desde su verdadero mundo, el joven contará con la ayuda de algunos amigos y de una extraña vidente. Pero en su persecución del Mal tendrá que adentrarse solo en la noche eterna, allí nadie puede acompañarle.Tampoco puede eludir su destino. Días antes, al atravesar de forma accidental La Puerta Oscura, un oculto umbral que comunica con las tinieblas, ha adquirido la condición de Viajero entre mundos. Y eso no tiene vuelta atrás. Pascal descubrirá, a lo largo de ese periplo irreal al que se ve arrastrado, criaturas, paisajes y riesgos que nunca imaginó. Ni en sus más terribles pesadillas.

Final feliz, final triste

 

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Cuando uno se embarca en esa extraña y solitaria aventura de construir una historia, la propia tarea de avanzar página a página puede servirte de excusa para no afrontar una cuestión muy delicada: el final. ¿Cómo acabar la narración?

Y no me refiero a si debe ser un final abierto o cerrado. Me refiero a si debe ser un final feliz, o uno triste. Feliz o no feliz, esa es la cuestión. ¿Qué pide la narración? ¿Qué necesitas tú, como autor? ¿Qué necesitará el lector que te ha acompañado a lo largo de tantas páginas?  

El final, difícil disyuntiva. Se trata de una incógnita inexorable, una suerte de espada de Damocles que se cierne sobre todo el que tiene la osadía de iniciar un cuento, un relato, una novela. Puedes ganar tiempo, sí, pero cada párrafo que terminas te aproxima de modo simultáneo al final de tu obra y al momento de tomar esa decisión que has estado rehuyendo: cómo cerrar la historia, qué decir en la última página. El lector se convierte en un jurado inquieto, invisible aunque presente, que aguarda a recorrer con la mirada tus últimas palabras para juzgar el texto en su conjunto.

Todo te lo juegas en ese último tramo.

A mí lo que me suele pedir el cuerpo son finales esperanzadores, pero entiendo al lector que exige un final imperfecto (no en el sentido de la construcción) para poder creérselo. Hay quien recrimina en los finales felices una inaceptable falta de verosimilitud, y es cierto que la vida real, en ocasiones, nos envuelve con un halo de drama, de tragedia. Y a veces no se cumplen los sueños, y la muerte nos sorprende a la vuelta de una esquina. Eso es real, claro, como el dolor o la soledad; pero también lo es el episodio accidental de suerte, la reconciliación de una pareja, la enfermedad que se vence contra todo pronóstico. Cualquier desenlace cabe en la vida, y por eso mismo cabe cualquier final, siempre y cuando se respete la coherencia del texto. Si todo ello se adereza con una pizca de sorpresa, pues mejor que mejor. 

Todo es creíble, en definitiva. La realidad supera a la ficción, en ambos extremos; en lo trágico y en lo cómico (A veces se confunden, y uno no sabe si reír o llorar).

En la vida nada tiene -por fortuna- tonalidades tan puras como el bien y el mal, en cualquier caso. En mi nueva novela, a la hora del final, he preferido ampararme en esa riqueza de matices que presentan siempre los acontecimientos.

Aunque yo lo tenía fácil. En el caso de La Puerta Oscura, no se trataba de un final, sino de un “hasta pronto”. Es lo que tienen las trilogías.     

LA PUERTA OSCURA

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Cementerio de Pére Lachaise, París.

La trilogía en la que estoy trabajando lleva por título “La Puerta
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Aunque de corte fantástico, tuve claro desde el principio que no quería ubicar la trama en un mundo de elfos, dragones y enanos, puesto que ya hay autores que han creado -y muy bien, por cierto- mundos con tales criaturas (y no me refiero a Tolkien, ya consagrado como clásico).

La primera cuestión a abordar, entonces, consistía en dónde localizar la acción. Al final, y como no podía ser menos dada mi tendencia hacia lo siniestro, elegí el mundo de la muerte, aunque vinculado, eso sí, a la realidad de los vivos.

En un principio uno puede pensar que tal decisión no resulta precisamente original; ahí tenemos pelis como Ghost, el sexto sentido, Los otros… O la infinidad de trabajos sobre mansiones encantadas. ¡Incluso Bitelchus o Casper!
En cuanto a narraciones escritas, no me resisto a mencionar la “vuelta de tuerca”, de Henry James. Pero, en realidad, en esas historias no se construye el mundo de los muertos, sino que se obliga a los difuntos a aparecer en la realidad de los vivos. Que no es lo mismo. Al final todo se limita a la presencia, espiritual o física, de algún ente que aterroriza/divierte a los que todavía respiran.

Otra opción era sembrar nuestra realidad de putrefactos zombies, al estilo del maestro George A. Romero, convirtiendo el terror en puro gore. Tampoco ese planteamiento me interesaba por insuficiente.

Tim Burton, en “La novia cadáver”, llega algo más lejos (el prota sí
visita el hogar de los muertos), pero se limita a poner unos cuantos
huesos en esa otra dimensión de los fallecidos y vuelve enseguida al
mundo de los vivos.

Yo me planteaba una meta más ambiciosa en cuanto a ambientación: crear un auténtico mundo de los muertos, y que la historia de La Puerta Oscura se desarrollara sobre todo en esa dimensión: alguien vivo tenía que atreverse a cruzar el umbral entre la vida y la muerte, ¡pero para
quedarse, al menos el tiempo suficiente para intentar cumplir una misión! (Mientras en el Mundo de los Vivos seguían ocurriendo cosas, por supuesto).

Desde luego, he podido comprobar lo complejo que resulta construir un
mundo completo, la infinidad de preguntas a las que hay que dar respuesta mientras la acción continúa. La escritora Laura Gallego, hablándome de “Memorias de Idhun”, reconocía que aquel mundo que ella había creado llevaba muchos años gestándose en su cabeza. Ahora entiendo muy bien sus palabras; no se puede levantar una realidad completa en unos días, tal cometido requiere un lento proceso de maduración que dará lugar a un parto nada fácil (cesárea incluida).

¿Y cómo es ese mundo de la muerte que yo he creado para La Puerta
Oscura? No puedo adelantar detalles, prefiero que lo descubráis cuando
llegue el momento. Pero sí me permito adelantar uno de sus rasgos,
previsible: El Más Allá de mi historia es tenebroso, muy tenebroso. Y
criaturas desconocidas vagan por él, acechando alientos vivos…

LOS CEMENTERIOS, ESOS OLVIDADOS

Montmartre 

Cementerio de Pére Lachaise, París.

 

Hablemos de cementerios, todavía bajo la ambientación lúgubre de Halloween…

En el resto de Europa pervive una cultura en torno a los cementerios muy distinta de la española. Aquí la muerte, como tema tabú, arrastra todo lo vinculado a ella hacia el olvido. Y, como prueba de ello, habría que preguntarse cuánta gente visita los camposantos fuera del día de todos los santos.

Sin embargo, en Francia, Inglaterra… los cementerios se hallan más integrados en las ciudades, en la vida cotidiana (vaya paradoja, por cierto). Se cuidan mucho -son “hermosos” como parques a pesar de lo que albergan-, e incluso figuran en las guías turísticas como lugares que merece la pena visitar. Y doy fe de que es así, no hay más que pasear por el cementerio de Pére Lachaise o el de Montmartre en París, o el HighGate en Londres. Enclaves preciosos, muy tranquilos -obviamente-, repletos de verdor, salpicados de panteones y monumentos mortuorios que constituyen auténticas obras de arte. Incluso te facilitan mapas donde aparecen señaladas las tumbas de los famosos enterrados allí. Sólo en Pére Lachaise, por poner un ejemplo, puedes contemplar las últimas residencias de Balzac, Óscar Wilde, Sarah Bernhardt, Albert Camus, Chopin, Auguste Comte, Delacroix, Jim Morrison, Ingres, Modigliani, Marcel Proust, Edith Piaf… Podría seguir bastante rato. 

Poco a poco, en España se va siendo consciente del patrimonio que tenemos en esos recintos (también tenemos nuestros famosos enterrados), y algunos grupos empresariales ya están financiando la restauración y conservación de cementerios de indudable valor, como los de Poblenou y Montjuic en Barcelona (cuyas tumbas llevan la firma, en ocasiones, de gente tan importante como Gaudí). El Ayuntamiento de esa ciudad incluso ha editado un tríptico sobre un recorrido turístico por ellos.  

Muchos de esos recintos son enclaves antiquísimos (el de Zaragoza se inauguró en torno a 1830, pero en España tenemos cementerios del siglo XVII, por ejemplo). Sin duda ese tipo de lugares siempre tendrán encanto para los aficionados a lo gótico y lo esotérico, sobre todo por la noche.

Pero más allá de ese tipo de estéticas y aficiones, hemos de aprender a valorar y normalizar la compañía de esos jardines que aglutinan las moradas definitivas. Y a cuidarlos. Son parte de nuestra historia, un atisbo del pasado encajado entre la vida.

Y, desde luego, un escenario perfecto para mis historias. Por supuesto.   


Información

lalinea

· Licenciado en Derecho y con estudios de Filología hispánica, ha ejercido como abogado y en la actualidad se dedica a la escritura, lo que compagina con la docencia en el bachillerato del colegio Santa María del Pilar de Zaragoza. Además, colabora en ZTV.

· Master en Comunicación por la Universidad Pública, Miguel Hernández.

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· Ha ganado el XXVIII Premio Gran Angular de literatura juvenil con su tercera novela “Donde surgen las sombras” (marzo 2006).

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Puedes escribir a: cuentame@davidlozano.net

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